Nacional
Pymes argentinas buscan sobrevivir a la apertura sin competir por precio
Especialización, posventa y diversificación son las estrategias que distinguen a las empresas que logran mantenerse.
La apertura comercial, la presión del dólar y la caída del consumo configuran un escenario adverso para buena parte del tejido productivo argentino. Sin embargo, algunos casos muestran que existe margen para sostenerse: empresas como Marmicoc, Jit Pants, Franco Valente y Rasti encontraron puntos en común que les permiten competir sin entrar en una guerra de precios con los productos importados.
El denominador compartido es la combinación de producción local con insumos o productos del exterior para ampliar la oferta y acceder a tecnologías o segmentos de mercado antes inaccesibles. La lógica consiste en preservar aquello donde cada empresa tiene conocimiento, marca o capacidad instalada, y apoyarse en proveedores globales para mejorar la propuesta comercial sin resignar identidad.
Marmicoc, fábrica de ollas fundada por inmigrantes alemanes en los años 50, apuesta al servicio posventa y a certificaciones de calidad como diferencial. Mantiene asistencia técnica y venta de repuestos incluso para productos con décadas de uso. En Jit Pants, la textil de La Paternal, la estrategia pasa por la especialización en pantalones con terminaciones personalizadas que combinan procesos industriales con atributos de sastrería. Franco Valente, fabricante de toallas con base en San Martín, sigue la misma línea: nunca compitió por precio, ni en los años de economía cerrada ni en el contexto actual de apertura.
Frente a un mercado interno más reducido y consumidores más sensibles al precio, la respuesta de estas empresas no fue replegarse sino ampliar el negocio, ganar eficiencia y buscar nichos donde el valor agregado pese más que el costo.