Nacional
La mora empresarial se quintuplicó en menos de dos años
Las pymes con avales de SGR en mora casi se triplicaron, pasando de 3.354 a 9.679 firmas.
La irregularidad del crédito empresarial en Argentina se quintuplicó en menos de dos años, según un informe de la consultora Equilibra. El indicador pasó del 0,7% en noviembre de 2024 al 3,7% en julio de este año, aunque todavía se ubica por debajo del récord histórico del 8,1% registrado a principios de 2020, cuando confluyeron el default de Vicentin, el cepo cambiario y la cuarentena. El Banco Central considera irregular un préstamo cuando el deudor acumula más de 90 días de atraso en el pago.
Lo que más preocupa no es el nivel actual sino la velocidad del deterioro. La probabilidad de que un crédito empresarial en regla caiga en mora triplica hoy el promedio de los últimos 20 años. La cantidad de firmas con deudas atrasadas pasó de 16.212 en agosto de 2024 a 37.482 en julio pasado, lo que representa el 13,4% de las empresas endeudadas del país, según datos de la Central de Deudores del Sistema Financiero (Cendeu) que publica el BCRA.
La irregularidad es más pronunciada en los sectores con menor dinamismo. La construcción encabeza el ranking con una mora del 7,7%, seguida por el comercio con 6,5% y la industria, los tres sectores cuya producción todavía no recuperó los niveles de 2023. En el extremo opuesto, minería registra 0,4%, intermediación financiera 0,3% y electricidad, gas y agua 0,1%. El sector agropecuario, pese a estar entre los más activos, muestra una mora del 4,3%.
El tamaño de la empresa es el factor que más incide en el nivel de atrasos. En los préstamos de menos de $5 millones la mora alcanza el 9,3%, mientras que en los créditos superiores a $3.800 millones —que corresponden al 1% de las firmas pero concentran el 73,8% del dinero prestado— cae al 1,8%. Esa distribución explica por qué el promedio general se mantiene relativamente contenido: las empresas más grandes, que absorben casi todo el crédito, registran pocos atrasos, mientras que las más pequeñas, que representan el 60% de las firmas pero apenas el 0,2% del monto total, concentran el deterioro.